nov 11, 11:35
Aunque queda poco para que migremos a tierras francesas, los hay privilegiados, y van mas allá, concretamente a Germany, tierra de Kalasnikov y cáscaras de patata.
Mucha envidia sana, porque uno en sus tiempos también iba, pero la vida es como una caja de bombones, nunca sabes que te va a tocar, (corre Forest, corre !!!!).
Dejo las fotos y la crónica de Edu, ahí se ve mucho mejor. El resto de fotos está en el link “Alemania”.

Día 6/11/2008
La historia realmente empieza cuando Jesús, Susy y Nacho aparecen por la puerta D1 de la Terminal 2 del aeropuerto de Frankfurt. Yo ya había llegado hacía una hora tras ver un espectacular anochecer a bordo de un Airbus A321 de Lufthansa. Saludos, abrazos… un emocionante reencuentro.
Cogimos un vehículo de alquiler impresionante. Concretamente un Fiat Punto.
Nacho conectó el Tom Tom y la voz de Chiquito nos guió hasta la ciudad de Kassel con instrucciones tan precisas como: “A 400 fistrómetros, gira a la derecha, pecador, que me ví a cagá en tus muela y pilla ese peacho de autovía”.
Cuando nuestro guía anunció: “Gira a la izquierda y… siete caballos llegan de Bonanzaaaaa, jar… has llegado a tu pradera, pecador!” hicimos el check in en el Etap de Kassel, metimos las maletas en las habitaciones y nos fuimos a la busca de un lugar donde cenar.
Primera reflexión: 4 españoles, en un garito alemán hablando francés con la camarera… ¿globalización?
Como no entendíamos la carta nos dejamos aconsejar. Jesús llamó a un familiar suyo que sabe alemán que nos ayudó a distinguir entre carne y pescado. Yo llamé a Garri, pero como su especialidad es el bielorruso, no nos fue de mucha ayuda.
Cena brutal, cervezas en jarras de medio litro y a la camita.

Día 07/11/2008
Desayuno en el Etap. Trayecto hasta Braunshweig amenizado por cd’s de una banducha inglesa.
Yo no me acordaba, pero cuando vi la sala, el VolksWagen Halle, supe que en 2005 ya habíamos estado allí. Fuimos a comer al centro de la ciudad para luego ir a hacer fila ante las puertas de acceso. Ya estaban allí los de siempre pero no demasiados, así que decidimos ir a ver si teníamos suerte y veíamos a “alguien” llegar. Y la tuvimos.
Con el apoyo logístico de Nacho y con Susy como reportera gráfica improvisada, tuve la oportunidad de hacer entrega a Rhino, a Andy Bown y a Matt Letley de un ejemplar a cada uno, de nuestro Fanzine. Los tres acogieron el obsequio muy amablemente, especialmente Rhino.

Segunda reflexión: Status Quo, en Alemania, siguen siendo MUY grandes.
Hubo avalancha cuando se abrieron las puertas. Yo noté en mi espalda la presión del Tercer Reich enterito. Cuando pudimos nos fuimos a la puta carrera hacia adelante, adelantando ancianos y tullidos y en el caso de Nacho, atropellando a un miembro de la organización que no sabemos aún qué hacía en la trayectoria del bravo fan extremeño.
Fruto de las carreras, de las colisiones y de la disponibilidad de espacio, Nacho y Susy pudieron quedar centrados en 2ª fila y Jesús y yo, en primera fila, pero escorados a la derecha del escenario, cerca de Rhino, y con 15.000 vatios de sonido en nuestras narices.
Cuando los “special guests”, Manfred Man & The Earth Band (muy buenos) empezaron su actuación, el volumen casi me tira de espaldas.
Y luego… STATUS QUO!!!!
Tercera reflexión: Francis Rossi ha vuelto.
Brutales. Un concierto de los Quo, hasta ahora, era algo cojonudo, ahora… es la hostia. Escuchar el ‘Is There A Better Way’, el ‘Mean Girl’, el ‘Softer Ride’… es realmente emocionante. Suenan duros, compenetrados, se les ve disfrutar sobre el escenario, especialmente a Rossi, que parece que haya dicho “aquí estoy yo” y haya decidido volver a cargarse la banda a sus espaldas. Sus pies vuelven a elevarse, sus piernas se abren de vez en cuando y sus caras al solear son espectaculares. Aparte de tocar temas que hacía décadas que no interpretaban, los arreglos introducidos les dan un aire especial. El ‘In My Chair’ incluye unos toquecitos de armónica de parte de Andy Bown sutiles y elegantes. El ‘Pictures’ y el ‘Ice In The Sun’ añaden la nota nostálgica, interpretados con extremo gusto. Y luego, aquí y allá, detallitos, variaciones, como el rasgueo de cuerdas tipo “bandurria” durante el sólo de Rossi en ‘Roll Over Lay Down’ que me hizo notar Nacho.

También hay que destacar la nueva puesta en escena. Sobre los ya habituales Marshalls blancos hay colgadas tres pantallas sobre las que se van proyectando imágenes. La verdad es que pueden llegar a absorber la atención y perderte la actuación de la banda. Pero es muy bonito ver fotos gigantescas de los Quo de 1968 y 1969, mientras ellos tocan el Pictures o fotos de distintas épocas de Parfitt con varios de los coches que ha poseído durante la interpretación del ‘Don’t Drive My Car’.
Habiéndoles visto en julio en Suiza, mi opinión es que van en línea ascendente. Van de bueno a mejor y las variaciones en el setlist le han dado un extra de energía, el concierto sale beneficiado y los Quo se ven revitalizados.

Jesus de Jesus, Susy y Edu
Salimos alucinados de la sala. Cenamos un Kebab Teller y nos fuimos a la piltra, en mi caso, con los oídos aún zumbando.
Día 08/11/2008.
Tras el desayuno nos fuimos hacia Colonia. Teníamos en mente ir con tiempo para intentar pillar a Rossi y a Parfitt pero todo se nos torció. Primero un atasco de tráfico (heavy traffic) que nos retrasó cerca de una hora y luego también nos dimos cuenta de que tampoco los podríamos haber “asaltado” porque la sala contaba con acceso reservado al parking de autocares. La banda accedió directamente a la sala sin pisar la calle.
La sala estaba ubicada en un barrio de Colonia cuyos residentes son en su casi totalidad de origen turco. Eso nos obligó a repetir Kebab a la hora de la comida. No había nada más.
La entrada a la sala se realizó de forma desorganizada por demérito del personal de seguridad. Pero eso no fue un obstáculo para nosotros. Quieras que no, ya llevamos unos cuantos conciertos y como dice el refrán: “sabe más del Diablo por viejo que por ser Diablo”. Si de entrada ya pillamos buenos sitios, para cuando salieron los Quo, eran mejores y eso que yo había salido de la muchedumbre para, primero: expulsar de mi organismo el Kebab de los cojones (el Rhin subió de nivel un palmo); segundo: hacer un donativo a una campaña contra el hambre; y tercero: surtir de cerveza a los Powered allí presentes, incluido un servidor.
Del concierto no digo nada. Vale lo comentado antes.
Sólo añadir que la complicidad con la banda fue total. Hubo saludos, “holas” en castellano,… la verdad, ver a Rossi que nos señala con el dedo, nos hace un gesto y le dices ¿es a mi? Y nos vuelve a señalar para confirmarte que si, que eres tu, que os he visto, que sabe que estamos ahí, que nos agradece, en cierta forma, que estemos y que animemos las primeras filas… eso, como la mastercard, no tiene precio.
Salimos del concierto de nuevo alucinados. Fuimos al centro de Colonia buscando algo para comer que no fuera Kebab. Durante el trayecto, Susy nos deleitó recitando poesías de Unamuno y Valle Inclán, dedicadas a la memoria de la familia entera, difunta o no, de un conductor alemán que osó hacernos luces. Finalmente, gracias sean dadas al hacedor, encontramos un restaurante mejicano donde pudimos variar la dieta a la vez que recordábamos el concierto de aquella noche y contábamos chistes hasta las tantas.
Cuarta reflexión: ¿eso es por que soy gitano o porque soy listo?

Día 09/11/2008
Desayuno a las 8:30. Salida de Colonia y trayecto hasta el aeropuerto de Frankfurt.
Pese a que estaba prohibido fumar dentro del coche de alquiler, hemos fumado. Suerte que esta mañana ha llovido y la lluvia ha limpiado el lateral del coche, que estaba perdido de ceniza.
Quinta reflexión: ¿Por qué son tan grandes los aeropuertos?
Mientras caminábamos por el aeropuerto he visto un letrero que ponía “Umleitung” ante el que casi me arrodillo. No he podido evitar hacerle una foto, junto a Susy.
Nos hemos despedido. Nacho, Susy y Jesús iban a la terminal 2 para coger el vuelo de Iberia con dirección a Madrid, mientras que yo tenía que ir a la terminal 1 para pillar el vuelo de Lufthansa hacia Barcelona.
Por cierto, y ya para acabar, que una amiga me había encargado que le llevara un par de botellas de cerveza alemana para su colección… Nacho… que las he conseguido. Las he robado del carrito de las azafatas.
Una última cosa: Aparte de todo lo dicho, de lo cojonuda que estuvo la banda y demás… Nacho, Susy y Jesús, gracias. Vuestra compañía ha hecho aún más especial esta experiencia.
